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Hola chic@s:

Qué tal todo?  comenzamos semana, la última del mes de Noviembre, que poquito queda para las navidades!!!!. Me encanta la Navidad, os lo he comentado muchas veces, los regalos, las comidas, las cenas, en fin, al ambiente navideño que se impregna en las ciudades, en los hogares.

Mi niña mayor ya tiene 10 años. El año pasado ya nos empezó a preguntar por el tema de los Reyes Magos. En su clase, había varios niños que ya sabían quienes eran los Reyes Magos y ella tenía muchas dudas, y sobre todo, no quería que eso fuera verdad, ella quería seguir creyendo en la magia de la Navidad.

Este año la situación se ha vuelto a repetir, la esperada pregunta ha vuelto a surgir.

Mi hermana ya me había comentado a principios del mes de Octubre, que mis sobrinas, también de 10 años, se lo habían preguntado y claro a esta edad, ya es complicado no decirles la verdad 🙁

Así que, Lucia, armada de valor, nos hice la pregunta, pero esta vez de forma distinta, quería saber la verdad de una vez, no quería mentiras, no quería ser la tonta de la clase, quería saber si era verdad lo que decían sus compañeros….., que difícil situación, os lo prometo, que mal rato se pasa. La inocencia nunca se debería perder, pero había que contar la verdad……… Lucia lloró, es lógico, pero ella quiere seguir aferrándose a la ilusión, quiere seguir creyendo en los Reyes Magos y no perder la magia de la Navidad.

Si os encontráis en esta situación, aquí os dejo una historia muy bonita  que podéis contar a vuestr@s hij@s si os hacen la “gran pregunta”:

Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

— ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

— ¡Oh, sí! —exclamó Gaspar—. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

— Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y su voz se escuchó en el portal:

— Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

— ¡Oh! necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

— No os preocupéis por eso –dijo el Niño–. Yo os voy a dar no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

— ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible?—, dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.

— Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños?

— Sí, claro, eso es fundamental—, asintieron los tres Reyes.

— Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

— Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje— respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

— Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que el Niño Jesús estaba planeando, cuando su voz de nuevo se volvió a oír:

— Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, yo ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

 

Feliz semana

 

Bssos.