entre todos

Hola chic@s:

Empezamos semana. Se nota que ya estamos en Otoño, hace fresco y ya tenemos que guardar la ropa de verano, 🙁 con  todo el dolor de mi  corazón y sacar la ropita de invierno, y dar la bienvenida a la nueva temporada. 🙂

Sabéis que llevo un tiempo en paro, y que ahora estoy enfrascada en un proyecto personal que me ocupa gran parte de mi tiempo libre. El caso, es que por las tardes mientras las niñas hacen sus deberes y yo estoy en mi salón haciendo mis manualidades tengo puesta la televisión  y entre los gritones de Salvame y demás rollos televisivos, prefiero quedarme con el programa nuevo que ha empezado en Septiembre en TVE  “Entre Todos”.

La idea es buena, un programa de solidaridad. Pero la raya que separa la solidaridad de la mendicidad es muy fina. La solidaridad es trabajar por la igualdad y el bienestar de todos buscando un mundo más unido. La mendicidad tiene dos sujetos en dos planos bien diferenciados, el que da y el que pide. La persona que pide sólo tiene que generar pena, cuanto más mejor, para ello debe mostrar sus desgracias y reconocer que es un fracasado. Este sentimiento te ahoga, te hunde y está contraindicado con el crecimiento y la búsqueda de soluciones. La persona que da siente la satisfacción de ayudar, el reconocimiento de “buena persona” e incluso el estar más satisfecho con su vida al conocer las desgracias de los demás.

Parece que hoy la Administración, lejos de establecer y controlar los límites de la mendicidad, la fomenta sin analizar los daños colaterales y el consiguiente deterioro de la acción solidaria, utilizando un medio público cuyo fin debería ser informar de forma rigurosa, la difusión de la cultura, de la educación, el entretenimiento…

Bssos

 

fuente: 20 minutos