Hola chic@s:

Es difícil decir a qué edad se debería poder escribir sin faltas de ortografía, pues hay gente que no lo consigue nunca. Hay faltas de ortografía que hacen daño a los ojos cuando lo ves escrito.

Si bien no se puede decir con precisión cuándo un niño debería escribir sin faltas, sí podemos concretar el curso en el que se enseñan las diferentes habilidades ortográficas, y por tanto, especular sobre la edad en la debería dominar cada una de ellas.

Niños de 6 a 7 años: los alumnos aprenden lo que se llama “ortografía natural”, es decir, aquellas reglas ortográficas que son siempre del mismo modo, aunque no exista una correspondencia perfecta entre el sonido y la grafía. En estos cursos los niños aprenden que el fonema /k/ se puede escribir como <c> en ‘casa’ y <qu> en ‘queso’; o que el fonema /θ/ se puede escribir como <z> en ‘zapato’, pero también como <c> en ‘cena’ o ‘cine’.

Niños de 8 y 9 años: los alumnos aprenden las reglas ortográficas más comunes y las más importantes. Por ejemplo: “todas las palabras que terminan en ‘aje’ se escriben con <j>” o la otra que asegura que “todos los verbos terminados en ‘bir’ se escriben con <b>, excepto ‘hervir’, ‘servir’ y ‘vivir”. Además se aprenden las reglas de acentuación.

Niños de 10 y 11 años: se aprende la acentuación de los diptongos, y se hace especial hincapié en el uso correcto de los signos de puntuación.

Existen algunos medios para favorecer el correcto uso del lenguaje en los más pequeños desde la  infancia. Por ejemplo, los niños tienden a preguntar con frecuencia qué significa un término que desconocen. Por eso, a partir de los nueve años, podemos enseñarle a buscar en el diccionario una palabra.

El diccionario es una herramienta de consulta esencial no sólo para evitar las faltas de ortografía sino también para obtener nuevo vocabulario y un más alto nivel de comprensión escrita. Pero además, mediante el uso del diccionario un niño gana en autonomía puesto que descubre la capacidad de resolver sus dudas por sí mismo.

Para evitar las faltas de ortografía, también es esencial practicar el hábito de la lectura. Mediante la lectura, un niño refuerza su imaginación pero también, su memoria visual para recordar las palabras por escrito. Leer es una forma de estar en contacto permanente con el lenguaje. Sin duda, que los niños escriban de forma correcta desde la infancia es un reto, pero está claro que el nivel de exigencia debe adaptarse a cada edad.

Bssos