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La tos en el niño es una de las mayores preocupaciones de los padres siendo uno de los motivos más frecuentes de consulta a urgencias pediátricas, nada menos que un 85% de las visitas.

Es normal que cuando nuestro hijo tiene tos acudamos al médico, pero es importante reconocer el tipo de tos, si es irritativa o con flema; cómo tose y cuándo, si lo hace sólo por la noche o durante todo el día. La información que le demos al pediatra es fundamental para que pueda acertar con el diagnóstico.

La tos puede deberse a diversas causas. En general, suele ser un síntoma poco significativo al que se le presta especial atención sólo en casos determinados.

Los especialistas aconsejan visitar al pediatra o al neumólogo cuando la tos supera el promedio de 10 golpes de tos al día, si la tos suele aparecer de noche, acompañada de la práctica de ejercicio, de cambios emocionales o con sonidos especiales, lo que conocemos como “pitos”.

Debe ser el pediatra quien indique el fármaco adecuado según el tipo y la causa de la tos, ya que a veces solemos medicar al niño con jarabes que sirven de poco.

Otra cosa a tener muy en cuenta con respecto a la tos en los niños es que suele aparecer en todos los procesos respiratorios, pero cuando se prolonga durante más de tres semanas se considera tos permanente o tos crónica.

Tenemos que estar pendientes de la tos de nuestros hijos pues si se convierte en tos crónica puede deberse a enfermedades graves como infecciones respiratorias, malformaciones pulmonares, asma, aspiración de un cuerpo extraño, inmunodeficiencias o tabaquismo pasivo.

La principal causa de aparición de tos en los niños que ya se conocen como Asmáticos, es producida por infecciones virales y bacterianas, como sería faringoamigdalitis, sinusitis, etc., o por algún estímulo alérgico que se desconoce por lo que en cada niño es difícil el control de la tos, se debe llevar con el médico.

El reflujo gastroesofágico.– Uno de sus síntomas principales es la presencia de vómito, después de comer cualquier alimento y sobre todo en los menores de 2 años de edad, que presentan vómito después del biberón, cuando esto sucede, y no ha sido diagnosticado, trae como consecuencia Hiperreactividad bronquial manifestada con tos, por lo que debe ser valorado por un médico.

Tuberculosis.- Un problema que no ha dejado de existir a pesar de los múltiples esfuerzos realizados a nivel mundial para tratar de erradicarla. Se debe de tener vacunados a todos los niños recién nacidos con la vacuna de BCG como medida preventiva, tratando así de evitar de alguna manera la infección, ya que la sola vacunación sólo cubre en el 80 por ciento contra la infección tuberculosa a nivel pulmonar.

Es fácilmente contagiosa de un adulto hacia un niño. En el niño los síntomas son muy diferentes a los del adulto, por ejemplo: El niño presenta desde peso bajo a pesar de su buena alimentación, peso estacionario (que se encontraba bien de peso, y de repente dejó de subir de peso), Febricula por las tardes (temperatura de 37.8 grados centígrados); Diarrea prolongada de difícil control, tos sin predominio de horario, por más de 2-3 semanas y que no cede a los tratamientos convencionales, por lo que debe de realizársele una radiografía de tórax y ser valorado por el médico.

Fibrosis Quística.– Es una enfermedad congénita, hereditaria, transmitidas por ambos padres, que afecta todo el organismo, siendo los órganos más dañados el aparato digestivo y el respiratorio, observándose un niño que come mucho pero que no sube de peso, muy adelgazado, tos de difícil control con presencia de muchas secreciones bronquiales verde-amarillentas, espesas, difíciles de manejar, son niños con múltiples hospitalizaciones por neumonías y diarreas crónicas.

A cuidar de nuestro pequeños

Bssos