Hola chic@s:

Estamos a la mitad de semana ya. 🙂

Para hoy os pongo un cuento ideal sobre todo para aquellos peques que sufren de enuresis. 🙂

Hansel y Gretel vivían con sus  padres en una pequeña casita. Eran muy felices, pero había un problema: por las noches se hacían pis en la cama. Su madre estaba enferma y no podía lavar su ropa ni sus pijamas, así que dejó a los niños con una mujer del pueblo para que los cuidara una temporada.

Hansel y Gretel echaban mucho de menos a su madre y no se sentían animados para nada, ni siquiera para intentar dejar de mojar sus camas.

Los niños en la casa de la bruja

La mujer del pueblo que se había ofrecido a cuidar de ellos resultó ser una bruja malvada y, en cuanto se marchó su madre, encerró a los dos niños en su cabaña y los puso a trabajar duramente.

Hansel y Gretel hacían la comida, limpiaban la casa, cuidaban de la huerta, recogían leña… y la bruja sólo les daba un poco de pan duro y un vaso de agua. Hansel y Gretel, cansados de trabajar y sufrir tanto, decidieron engañar a la bruja.

– Yo he oído que con el humo de tilo las brujas se convierten en ceniza, dijo Gretel a Hansel. Y siguió:

– Podemos intentar que entre en la casa cuando tengamos la chimenea encendida.

– Voy ahora mismo a por unas ramitas de tilo, respondió Hansel, dejando a Gretel muy animada.

Los niños prepararon la chimenea y encendieron un pequeño fuego. Luego llamaron a la bruja:

– Señora, la comida está casi lista.

La bruja entró en la cabaña, ya que tenía mucho hambre, pero nada más entrar, aspiró el humo y se convirtió en ceniza. Los niños escaparon de la cabaña y llegaron a su casa, donde le contaron todo a su madre.

Volvieron a vivir con sus padres y todos se llevaron una gran alegría al ver que desde aquel día, nunca más mojaron la cama por las noches.

¿Por qué? Porque Hansel y Gretel se habían hecho responsables de sí mismos y se habían enfrentado a sus problemas ellos solos.

FIN

Felices sueños….

Bssos