Hola chic@s:

¡¡¡Todos los días la misma cantinela!!!.

¡¡ Mamáááááá me ha pegado!!

¡¡ Ha sido ella, yo no he sido!!

Pocos momentos de tranquilidad tienen entre ell@s. Cuando las veo pelearse me recuerda mucho a las peleas que tenía yo con mis herman@s de pequeña. 🙂

Los hermanos son una parte muy importante en la vida. Tenía muy claro cuando me quede embarazada de mi hija mayor, Lucia, que no iba a ser hija única, que tarde o temprano “la daríamos una hermanita o hermanito”.

Pasan más tiempo entre ell@s que con nosotros sus padres. Comen juntos, pelean juntos, se defienden unos a otros. Se origina una relación muy íntima, pero también muy competitiva. La rivalidad entre hermanos es casi inevitable. Las envidias, los celos, los resentimientos es algo normal entre ellos.

Un hermano es un amigo, una guía para el estudio, una compañía y hasta un compañero de juego. Pero, en ocasiones, también es un rival y un adversario de pelea.

Los conflictos entre hermanos ocurren frecuentemente y se presentan desde los primeros años de edad. Aunque es algo normal, los padres deben aprender a intervenir para que no se conviertan en un verdadero problema.

El origen de las envidias y de las peleas puede estar también  en la forma de actuar de los padres. Aunque siempre decimos que los queremos a todos por igual. Nos sorprendería si les preguntamos a ellos lo claro que tienen quien es el preferido de cada uno. Quizás inconscientemente, manifestamos nuestras preferencias sin darnos cuenta, pero ellos son muy listos.

Las peleas son algo normal entre los hermanos, un consejo que nos puede venir muy bien a las madres y padres, es no intervenir para así poder darles la oportunidad a ellos de que arreglen sus diferencias. Otro consejo es, ser lo más objetivos posibles, para así poder actuar con justicia. Hablar a solas con cada hijo para que así reconozca su responsabilidad e intentar que la pelea

termine con el perdón y la reconciliación. 🙂

Tenemos que enseñarles a pedir perdón ahora que son pequeños, por

que ya sabéis lo difícil que resulta cuando somos adultos……

Sobre todo tener mucha, mucha, mucha paciencia. 😉

Bssos