Hola chic@s:

La verdad que no recuerdo quien me ayudaba a hacer los deberes cuando era pequeña, si me ponían muchos o me ponían pocos, seguro que muchos jajajaja, como también seguro que serían mis hermanos, sobre todo el mayor, quien me ayudaría con las dudas.

Lo que si estoy segura que mi madre la pobre no se sentaba con nosotros a hacerlos, bastante tenía con la casa y con criar a cuatro hij@s. ¿Y ahora?,¿ por qué hacemos de los deberes una obligación nuestra? ¿nos tomamos los deberes de nuestros niñ@s como si fueran para nosotr@s?.

El artículo que he leído me ha parecido super interesante y me gustaría compartirlo con vosotr@s integramente, da mucho que pensar y sobre todo orienta a los padres a la hora de sentarse por las tardes a hacer la tareas de los hij@s.

Algunos padres confunden los términos y en lugar de ayudar a sus hij@s les solucionan la “papeleta”.

Lo más importante es enseñarles a planificar sus tareas hasta convertirlas en hábitos de estudio eficaces. Tu papel es motivarlos, despertar su interés e inculcarles que aprender cuesta trabajo pero luego reporta muchas satisfacciones; entre otras, alcanzar sus propias metas aunque por ahora sólo sean tu reconocimiento a su esfuerzo y la satisfacción de sacar buenas notas.

El hábito de estudio requiere de alguien que lo estimule. De ti depende crearlo y facilitarles el ambiente y las pautas más adecuadas para que tus hij@s aprovechen su tiempo. Para ello:

El espacio es muy importante. No hace falta que tus hij@s dispongan de mucho sitio, pero sí que sea un lugar tranquilo y en el que ell@s se sientan cómodos.
Su agenda debe ser una de sus armas de trabajo. Enséñales a ser disciplinados, a planificar el tiempo para cada tarea, a ser responsables para tener sus trabajos a tiempo y sobre todo a cumplir a diario un horario de estudio.

El mismo horario para todos los niñ@s de la casa. Cuando hay varios niñ@s, es muy importante para que no se molesten unos a otros. Los juegos y la tele, para toda la familia, cuando hayan terminado.

Tus intervenciones en ocasiones les vendrá bien, pero enséñales a buscar ellos mismos las respuestas a sus dudas.

Sé paciente y positiva, motivándoles. Escucharles y premiar sus avances despierta su entusiasmo.

No te agusties con la perfección

No hay padres ni hij@s perfectos. El objetivo debe ser aspirar a ser unos padres lo bastante buenos como para conseguir una relación gratificante, de confianza y seguridad para todos. Es el consejo del psicólogo infantil Bruno Bettelsheim.

Bssos