Hola chic@s:

A veces nos volvemos locos para convencer a nuestros hij@s de que coman determinados alimentos, por ejemplo, las legumbres.

Nosotros tenemos clarísimo que una dieta con una buena proporción de legumbres resulta baja en grasas, es muy nutritiva, rica en fibra, con una efectiva protección ante enfermedades cardiovasculares o de obesidad, bla bla bla. Pero ¡quién es capaz de hacer entender esto a un niñ@!.

El mejor recurso para esto cuando los chavales son pequeños es el del juego, lo tenemos comprobado. Por eso, os propongo una manualidad cuyos protagonistas son precisamente las legumbres: lentejas, garbanzos, arroz… Jugar con ellas puede ser un modo de que los niñ@s se familiaricen con estos alimentos, entiendan la importancia de incluirlos en su dieta y les “tomen cariño”. Si no tenéis a mano las legumbres que hemos escogido, o el punto flaco en casa a la hora de la comida está en otra distinta, podéis cambiarlas usando alubias, carillas, guisantes…

La manualidad para este fin de semana es  hacer un castillo de legumbres.

El material necesario es fácil que lo tengas en casa; si no es así, algunos elemento puedes sustituirlos:

– Cartulina

– Una bandeja de papel

– Papel celofán

– Papel charol

– Témpera o pintura de dedos

– Palos de helado

– Palillos planos

– Lentejas, arroz y garbanzos.

Primero daremos al niñ@ el castillo dibujado en cartulina blanca. Picaremos las ventanas de las torres y pegaremos por detrás el papel celofán. Ya tenemos las ventanas listas.

Después picaremos los dos tejados de las torres y rellenaremos el hueco con papel charol. Para dejarlos terminados, pegaremos tres palillos en cada uno de ellos bordeando los triángulos de papel charol.

Para la puerta del castillo, picaremos todos los lados menos uno, para que pueda ser abierta y cerrada, y colocaremos una bolita de papel de seda como picaporte.

Pintaremos el agua con témpera o pintura de dedos, azul si queremos que parezca un arroyo, más oscuro o incluso negro si preferimos que de sensación de foso con cocodrilos. Para delimitar el agua, pegaremos los palos de helado a ambos lados haciendo dos líneas rectas. 🙂

Es el momento de jugar con las legumbres y completar la parte más chula del castillo. Rellenaremos las ventanas centrales del edificio con arroz, y las torres laterales con garbanzos. Para finalizar, llenaremos el resto con lentejas.

Cuando la cartulina se haya secado, la pegaremos sobre una bandeja de papel.

¡Ya tenemos nuestro precioso castillo terminado y “listo para servir”!

Bssos