Hola chic@s:

El Gobierno ha declarado la guerra al azucar, sal o grasa, el campo de batalla, los centros escolares públicos. Las patatas fritas, la bollería industrial y casi todas las bebidas refrescantes tienen los días contados en las cafeterías escolares y en las máquinas expendedoras de los patios. 🙂
El Ministerio de Sanidad junto con las Comunidades Autónomas, han acordado un plan para desterrar estos alimentos, limitar el contenido calórico de los productos que los niñ@s pueden comprar entre clase y clase y aunar criterios para elaborar los menús escolares.

Medidas con las que tratan de frenar el aumento de la obesidad infantil, una epidemia que está llegando a niveles alarmantes en España, donde uno de cada cuatro niñ@s padece sobrepeso u obesidad, según los datos de Sanidad.

Nutricionistas, pediatras y endocrinos consideran útil el plan del Gobierno. Eso sí, no servirá de nada si luego nosotros los padres no educamos a nuestros hij@s de que sean conscientes de lo que deben comer. 🙂

La industria alimentaria no piensa lo mismo. El sector está que trina. Sus directivos se quejan de que se ha elaborado el plan sin contar con ellos.

El plan no solo habla de bollos, refrescos y golosinas. También se ocupa de una parte muy importante de la alimentación de los niñ@s: los menús de los comedores escolares. El 51% de ellos, es inadecuado. No contiene las cantidades de pescado suficientes. Tampoco de frutas y verduras.

Los menús de los escolares -que deberán adaptarse a niñ@s con necesidades especiales- se supervisarán, además, por titulados universitarios.

La verdad es que es una medida bastante buena, teniendo en cuenta, que la mayoría de nuestros hij@s comen en los colegios, y que tengan una buena alimentación es primordial para su salud. 🙂

Bssos.

fuente: El Pais