Hola chic@s:
Hoy es fiesta!!!!!, que bien. Un día entre semana de descanso, viene estupendamente.
Nosotr@s ayer por la noche tuvimos nuestro particular noche de Halloween, en un principio íbamos a ir a casa de nuestra amiga Marta, pero debido a mi horario laborall
nos fué imposible ir. Pero mis niñas se disfrazaron igualmente y cuadno llegue a casa nos fuímos a la calle “truco o trato”. Que bien nos lo hemos pasado, de mueeeeeerteeeeeee…..jajajajaja
Esta tarde voy a hacerlas de merendar unas mostruosas galletas de Halloween que ya las hice el año pasado y para cenar las momias salchicha
. Luego antes de irnos a dormir, vamos a leer este simpático cuento. Es un cuento de mostruos pero sin miedo.
Hace mucho tiempo, la mayoría de los monstruos eran seres simpáticos y golosos, tontorrones y peludos que vivían felizmente en su monstruoso mundo. Hablaban y jugaban con los niños y les contaban cuentos por las noches. Pero un día, algunos monstruos tuvieron una gran discusión por un caramelo, y uno se enfadó tanto que sus furiosos gritos hubieran asustado a cualquiera. Y entre todos los que quedaron terriblemente asustados, las letras más miedosas, como la L, la T y la D, salieron corriendo de aquel lugar. Como no dejaron de gritar, las demás letras también huyeron de allí, y cada vez se entendían menos las palabras de los monstruos. Finalmente, sólo se quedaron unas pocas letras valientes, como la G y la R , de forma que en el mundo de los monstruos no había forma de encontrar letras para conseguir decir algo distinto de ” GRRR!!!”, “AAAARG!!!” u “BUUUUH!!!”. A partir de aquello, cada vez que iban a visitar a alguno de sus amigos los niños, terminaban asustándoles; y con el tiempo, se extendió la idea de que los monstruos eran seres terribles que sólo pensaban en comernos y asustarnos.
Un día, una niña que paseaba por el mundo de los monstruos buscando su pelota, encontró escondidas bajo unas hojas a todas las letras, que vivían allí dominadas por el miedo. La niña, muy procupada, decidió hacerse cargo de ellas y cuidarlas, y se las llevó a casa. Aquella era una niña especial, pues aún conservaba un amigo monstruo muy listo y simpático, que al ver que nada
de lo que decía salía como quería, decidió hacerse pasar por mudo, así que nunca asustó a nadie y hablaba con la niña utilizando gestos. Cuando aquella noche fue a visitar a su amiga y encontró las letras, se alegró tanto que le pidió que se las dejara para poder hablar, y por primera vez la niña oyó la dulce voz del monstruo.
noviembre 1st, 2011
Victoria 
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